Mensaje del Presidente

ING. JORGE MÓRTOLA VALERO
Presidente ASEPLAS

En varias ediciones hemos comentado la necesidad de trabajar en la sostenibilidad de la industria plástica, mirando mucho más allá del concepto de equilibrar la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer a las generaciones futuras, ni al futuro del planeta, porque la contaminación de residuos plásticos que produce Ecuador es insignificante, comparada con la contaminación mundial. América Latina, produce menos del 4% de la contaminación plástica mundial, Brasil el 3% y por ende el 1% corresponde al resto de Latinoamérica. En términos prácticos, si Ecuador produjera cero residuos, seria insignificante su impacto en la contaminación; y si no hiciéramos absolutamente nada, el efecto sería igual.

Por el contrario, nuestro país es contaminado todos los días por lo residuos que recibimos por al mar desde otros continentes, arrastrados por las corrientes marinas. Los recientes análisis de marcas de las etiquetas de los residuos encontrados así lo manifiestan.

A pesar de lo anterior debemos considerar la preocupación por el rápido aumento de contaminación por plásticos, lo que representa un grave problema ambiental a escala mundial, que incide negativamente en las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo sostenible.

Lo anterior nos lleva a mirar la gestión de los residuos como un imperativo social, colaborativo y generador de valor para nuestros clientes que quieren mostrar a la presión social, especialmente de los jóvenes, un compromiso genuino por el planeta. Con esa realidad son los indicadores de sostenibilidad de nuestros clientes los que determinarán la hoja de ruta hacia nuestra sostenibilidad.

Entonces, para satisfacer los requerimientos de nuestro clientes, tenemos que abordar temas como el ciclo de vida completo de los plásticos que producimos y medidas de colaboración basadas en una jerarquía entre evitar el consumo innecesario, la reducción, reutilización y en algunos casos la reparación, considerándolas parte de la estrategia del producto. Rediseñar nuestros productos para que utilicen menos plástico, para que puedan ser reutilizados y principalmente reciclados en su totalidad, se vuelve una obligación.

Ante este escenario el reciclaje emerge como una solución viable y necesaria para

abordar la contaminación plástica y promover la sostenibilidad en la industria, ya que ofrece una serie de beneficios tanto ambientales como económicos para las empresas del sector, siendo importante: La reducción del impacto ambiental, el cumplimiento de regulaciones ambientales, reduciendo el riesgo de prohibiciones y de nuevas cargas impositivas; la optimización de recursos locales y la generación de empleo.

Estas ventajas competitivas probablemente no existían en otros continentes lo que hace que el costo de recuperación de los residuos sea muy alto que desincentive el reciclado, pero esto está cambiando. Un informe de ICIS (Independent Commodities Intelligent Services) para varias organizaciones de la cadena de valor del PET, entre ellas Plastics Recyclers Europe, reveló que la tasa media de contenido reciclado de las botellas de bebidas de PET en la Unión Europea (UE) alcanzó el 24% en 2022.

Se trata de un avance importante en los objetivos establecidos por la UE para envases de plástico en 2025, que esperan alcanzar el 25% de reciclaje. El informe destaca que el Tereftalato de Polietileno (PET), uno de los plásticos más utilizados en envases, avanza hacia la circularidad en Europa. En Ecuador no hay acuerdos sobre los niveles de reciclabilidad de las botellas PET, pero nadie duda que al menos el 60% ya lo superamos.

Sumemos esfuerzos para lograr que, en el corto plazo, al menos, las poliolefinas en general alcancen los mismos volúmenes de recolección de residuos que lo logrado con el PET.